-Se ha acabado -le dijo ella mirándole a los ojos.
-¿Por qué? -le preguntó él sin entender.
-Hace tiempo que no siento soledad ni tristeza...
Para cualquier otra persona habría sido motivo de alegría, pero él sabía que ella no era cualquiera.
-Eso es malo, ¿no?
Ella sólo pudo asentir, sonreír tristemente, esperar a que le diera el último beso y se marchara.
Paseó por la casa, como tantas otras veces. Sin embargo, esta vez era diferente, algo había cambiado. A Soledad y Autosatisfacción se habían unido nuevos compañeros de viaje a los que no sabía cómo recibir. Tristeza, Dolor, Vacío... habían llegado a su vida para quedarse y ni siquiera les había preparado una habitación. Habían llegado sin avisar....
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