miércoles, 9 de febrero de 2011

Factura$

Hoy, al ir a pagar al banco la factura de la luz y el agua he tenido una revelación: han muerto un poco más mi niñez olvidada y mi adolescencia perdida al verme haciendo cosas de persona mayor,adulta y responsable.

Dios no ha muerto (por mucho que lo diga un alemán), lo que ha muerto es mi ingenuidad (yo pensaba que las facturas se pagaban solas, pensaba que las cartas que llegaban a casa de mis padres cada mes eran como saludos de los Señores de la Luz y que les decían "No se preocupen, lo de la cuenta ya está arreglado...") y sí, yo la he matado.


P.d. Lo que tampoco puedo entender es por qué después de pagar nos sentimos como flotando, liberados, con los deberes hechos y listos para salir a jugar al parque con los demás niños...

miércoles, 2 de febrero de 2011

"Shhh"ecretos

¿Por qué tenemos secretos? ¿Nos sirven para esconder lo que realmente somos? ¿En qué nos ayudan? ¿Cuántas cosas nos hacen perdernos? ¿Qué esperamos de ellos? ¿Por qué guardamos parte de nosotros, quizás las más importantes, como si fueran tesoros que nadie debería descubrir nunca? ¿Por qué al contárselos a alguien le pedimos que no los cuente como si ese alguien no supiera lo que es un secreto? ¿Por qué nos escondemos detrás de ellos?
Siempre he tenido secretos, quizá más que la media. La mayoría son cosas que me avergüenzan, otros explican demasiado lo que soy realmente y harían caer esa máscara que me he forjado a base de años; otros, simplemente, son cosas que me parece que nunca pasaron; algunos son pequeños recuerdos que jamás le contaré a nadie; pocos tienen algún valor más allá del que yo les doy; muchos podría decirlos sin pensar y luego arrpentirme para siempre; otros tantos me sirven para sobrellevar el día a día; algunos son ilusiones que me hacen levantarme cada mañana; tengo algunos que ni siquiera sé si existen y otros de los que nunca llegaré a ser consciente de que los tengo.
No son secretos mejores que los del resto, simplemente son los míos. Secretos y más secretos que, aunque sea a nosotros mismos, nos muestran nuestra verdadera cara, nuestros miedos y nuestras certezas.
Cuántas noches de no-dormir pensando en si contar algo o no hacerlo, cuántas declaraciones retenidas en la punta de la lengua... Es como si pensásemos que si los contamos, los demás no podrán entendernos, incluso querernos, que nuestro lado oscuro apagará la luz de los grandes momentos. Ésos que, al fin y al cabo, quedan siempre para nosotros.
p.d. "Tienes secretos que sé, nunca los vas a contar" Fito ha sonado cuando acababa de escribir estas líneas. A veces, Leibniz tiene razón y hay algo parecido a una "armonía preestablecida"...

jueves, 27 de enero de 2011

Tentaciones

¿Caer o no caer en la tentación? Ésa es la verdadera y única cuestión.
Dejarte arrastrar hacia el fondo de la tentación, sentirte tú misma verdadera tentación. Un sólo guiño basta, una palabra que sirva para confundir, despistar y proyectar la atención hacia ti. Sentirte viva por unos instantes mientras sientes que unos ojos te siguen por toda la habitación. Sentirte dueña de una situación sin dueños, tampoco esclavos, sólo cuerpos que se mueven. Aquí no cuentan las almas, sólo las tentaciones que se van generando con cada nuevo estímulo. Morder la manzana. ¿Por qué no? Más bien devorarla. ¿Para qué hacer las cosas a medias?
Música lenta, Slowly, círculos concéntricos que se cierran muy lentamente. Imaginación disparada sin ninguna intención de controlarla. Juegos de azar y encuentros intencionados mezclados en una cama. Excesos y faltas, no habrá piedad para nadie. Temblores por todo el cuerpo, remolinos que te hacen querer más y dejar de tocar el suelo por unos segundos.
Bocas que sirven para algo más que hablar, miradas que dicen más de lo que deberían y susurros que retumban como gritos. Frases inacabadas en una nuca, cuerpos que no saben a dónde irán las manos que los recorren. Sorpresas.
Caer en la tentación, sí, sin ninguna duda.

sábado, 22 de enero de 2011

Galería fotográfica

A veces, me gustaría ser una de esas galerías de fotos que hay en los blogs y cosas de éstas.
Siendo una galería de fotos podría borrar recuerdos que quiero olvidar con un solo clik; destacar momentos, poniendo las fotos bien grandes, y relegar a las últimas fotos ésas que hablan de ti o de gente que ya no está.

Podría pasarlas más o menos rápido y echar un vistazo a lo que ha sido mi vida durante los dos o tres últimos años. Entre foto y foto, como pasa cuando miras una de esas páginas, saldrían unos puntos suspensivos que van aumentando de tamaño de uno en uno y me dejaría pensar en lo que ha significado la foto anterior e incluso imaginar cómo será la siguiente. Sólo sería cuestión de borrar, subir imágenes pasadas y crear fotos nuevas. Sin complicaciones, rápido y fácil.

Pero resulta que no soy una galería de fotos, sólo soy yo. En vez de fotos, tengo recuerdos y muchas veces se me olvida que tengo que crear nuevos. A veces, una especie de inmovilidad se apodera de mí y otras veces, miedo. Ni fotos ni recuerdos ni imágenes que recordar...

Algunos días pienso que la carpeta en la que pone “Pasado” está muy llena, pesa y ocupa demasiado, lastra a la que pone “Fotos de mañana” que siempre está vacía. Otros, lo que hago es imaginar cómo serán esas fotos de un mañana que se presenta incierto y consigo borrar alguna de las desenfocadas de ayer; pero ésos son los menos. Los más son de recordar risas de algunas noches y resacas posteriores.

Por lo menos, entre tanta foto, me queda la certeza de que algunas sí que he ido haciendo y la esperanza de seguir haciendo otras cada vez con mejor calidad, enfoque, luz y retratos en macro.

jueves, 20 de enero de 2011

Iris=inSpIRacIón

Es una suerte tener amigas que te inspiren, aunque sea involuntariamente. Eso es Iris muchas veces, pura inspiración. Inspiración dionisíaca para alguien bastante apolínea, demasiado tal vez.
Su blog, sugerente e inspirador, ha provocado que después de tantos días sin pasar por aquí (no sé si será porque no tenía nada que decir o porque tenía tantas cosas que contar que no sabía por donde empezar) me decida a escribir cuatro líneas que no llegarán a ninguna parte. Cuatro líneas que no estaban proyectadas en el horizonte, pero que por pura coincidencia van a ser escritas. No sé si por mí, por mis dedos, mi cerebro o por algo parecido a un demonio que oigo a veces en la cabeza. Tampoco sé si ese demonio es bueno, tal vez sea como el de Juan de Mairena y sólo se dedique a hacerme tachar líneas para escribir lo contrario a lo que quiero decir o simplemente quiera llevarme la contraria por defecto.
En fin, que gracias Iris. Por inspirar sin querer y por hacer que vuelva aunque no me haya ido nunca del todo.
"Desautomatización" dice la dueña de alguna isla que no está en el mar, sino en la tierra. Desautomatización y yo añadiría Actuación. Digamos que me cansé del "digamos". Digamos que estoy más que cansada de no cansarme por nada. Digamos que me cansé hace tiempo de los escudos que yo misma me imponía y digamos que, un día, empecé a quitármelos. No fue algo consciente sino más bien pre-reflexivo. Algo que no pretendía y, sin más, sucedió. A veces, se necesitan ese tipo de cosas; ésas que, como las cosas del querer, no tienen fin ni principio, ni quién, cómo ni por qué.
En fin, que aunque nada tenga sentido y no lo vaya a tener (no sé porqué siempre queremos buscarle un sentido a todo...supongo que será porque la incertidumbre nos mata, nos revuelve por dentro y no nos deja respirar), voy a vivir "a mi manera". Se acabaron las tonterías, los escudos y los "el-mundo-no-me-entiende". Si no me entiende, no importa.

P.d. ¿Me oyes? No importa.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Examen

Una frase de Ana me dio que pensar... ¿Una vida sin examen merece o no merece ser vivida?

La recordé anoche antes de acostarme después de una día de examen. Entonces pensé "y una vida con demasiado examen, ¿lo merece?".

Apagué la luz y me dormí.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Despertares inciertos...

Los miembros se estiran hasta alcanzar las cuatro esquinas de la cama. La música lenta hace que los movimientos se ralenticen y parezcan notas que se escapan queriendo tocar el cielo.
Siente que está a punto de despertarse, pero finge que no lo nota y se estira todavía más, mientras un cuerpo a su lado parece acompañar la canción que ella misma compone. No hay mejor melodía que la que se compone cada domingo cuando el reloj no existe y se puede permitir despertar lentamente.
Un remolino de bostezos le hace llorar mientras se siente flotar en su cama. Abre los ojos y las ventanas cerradas no le dejan ver ni estrellas, ni planetas ni rayos de sol; no sabe qué hora es, pero tampoco importa. Los gatos quizás aún maúllen, o tal vez los pájaros entonen los primeros trinos... pero no hay reloj que la haga salir de la cama.
Un ayer que no existió se desdibuja entre el sueño que perdura, un mañana incierto intenta dibujarse a cada minuto...
Cuerpos en una cama, poco importa si desnudos o vestidos, que crean canciones durante la noche o la mañana; tiempo que te permite, por unos instantes, que lo pares; horas de sueño asaltadas por notas que se enlazan queriendo hacer de la música un arte y manos que no saben dónde acaban, ni siquiera dónde empiezan.
Dibujos en la cama, sábanas revueltas, desayunos mal hechos pero que saben mejor que nunca, risas que no se sabe de dónde vienen ni por qué suenan...nada importa, nada fuera de la cama y las ventanas que hacen olvidar el tiempo.