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lunes, 12 de marzo de 2018

Doncs això...


Nada como una cama revuelta. Nada como unas bragas en el suelo. Nada como quitarte un calcetín negro y que caiga donde sea, o que las botas acaben perdidas por el fondo de la habitación. Nada como unos pañuelos en el suelo que sólo hablan de nosotros.

Nada como el búho observando al otro lado de la cama, esperando que llegue su turno. Ya tú sabes...

Nada como mirarte a los ojos y saber que el cable sigue firme. Mientras, sigo. Practico contigo el cíclope y el espectáculo más grande del mundo: el Circo, ya ves.

Nada hay como notarlo, sentirlo, avisarte y ver tu cara. Nada como que me mires cuando sabes lo que está por vernir: gritos y aplausos del público. Nada como saber que hoy es martes y te veo.

Nada mejor que saber que te tengo también mañana. Que lo que hay en el suelo lo recojo en un momento. O tú. O los dos.

Nada como hoy. Nada como TODO.

jueves, 26 de mayo de 2016

Volver

Todo se había convertido en normalidad. Todo fluía con total tranquilidad. Era una sensación diferente, pero estaban encantadas con ella. La Trapecista mantenía la parte estable y controlada, la Funambulista seguía en su línea, era la que apuraba los límites.

Todo era generalmente bueno, el Circo avanzaba y las tenía alegres y encantadas. Avanzaban, estaban contentas. El cable, sorprendentemente, seguía en equilibrio e iban dando pasos poco a poco. El trapecio estaba firme y lo revisaban constantemente. Hablar, hablar era la solución. Tener el aparato a punto, listo, para la siguiente actuación.

Por eso no escribían desde hacía un tiempo, no tenían nada que decir (sobran palabras cuándo se es feliz...), estaban donde querían estar. Con quien querían estar. Lástima de la última lesión de la Funambulista en aquel ensayo tonto. Todo el Circo se volcó con ella, la Dueña dijo que lo importante era que se recuperara, no podían imaginarse el Circo sin ella.

Lo haría, volvería a cruzar el cable como tantas otras noches; nada de dramas, sólo paciencia y revisiones regulares. Sólo volver a la cotideaneidad de lo que se ha elegido, de lo que se quiere.  

viernes, 2 de octubre de 2015

Suerte

Sigue el Circo, continúa la fiesta y las dos siguen tentando a la suerte. Mañana será otro día, les han dicho, mañana será volver a verte. Reencontrar ese tiempo de cable y trapecio, con más público, eso también. Suerte que mañana será mañana.

Suerte que ninguna la necesita.

sábado, 25 de julio de 2015

Agradecidas

Cuentan las malas lenguas: "una de las dos se ha enamorado"; ya ves, como si no lo hubiéramos notado en el Circo. No se dedica a hacer propaganda del nuevo acontecimiento, no hace falta, con verla actuar tienes suficiente.

No, no busquéis, no hay ni riñas entre ellas, han encontrado el equilibrio; por una vez. La otra le acompaña en su locura, también se ha lanzado. Por una vez no hay cables, ni trapecios, ni duplicidades, tampoco ayeres ni mañanas (aunque los esperan, es cierto). Sólo esa sensación de salir al escenario y que el público responda, se sienten queridas.

¿Complicaciones? Todas. Pero eso ya es otra cosa. Ellas "presencian", viven el momento. Ellas "acontecen", aparecen sin pensarlo; "suceden", que es lo que cuenta.

Ellas son ellas y, además, tienen a alguien que les aguanta, a las dos. Eternamente agradecidas, aunque sólo sea por eso.


P.D. Y más.


miércoles, 3 de junio de 2015

Heidegger tenía razón

Saber que habrá encuentro, o preparar el acontecimiento, sólo tiene sentido cuando sabes que lo vas a vivir. Diga Heidegger lo que diga.

No se trata de desdecir teorías, de encuentros y azares, de mañana quedaremos. Se trata de saber que lo que se dice a las dos de la mañana, convence igual a las diez de la noche; porque sí, porque madrugar no es gratificante, pero tiene ese punto de realidad-ficción que siempre han añorado.

Gustan las dos de saberse deseadas, incluso queridas. Saben que todo es efímero. No buscan una antítesis al estilo hegeliano, tampoco una síntesis que pueda solucionar todos los problemas con la síntesis; tan sólo el acontecimiento.

Sólo lo preparan, como cada actuación, sólo esperan que ocurra. Lo gracioso, después de todo, es que Heidegger tenía razón: el Dasein estaba listo.


sábado, 16 de mayo de 2015

Si supieras...

"Imagina que te beso y no te giras" y, además, "tu ropa es mi peor enemiga". Lo gracioso es que no necesitan pantalones que se tiran al suelo ni sujetadores que aparecen debajo de la cama. No quieren nada más que una puerta que se abre en un quinto piso (y casi sin llamar); una radio descodificada y una mañana con prisas, que se hace tarde. Tarde para el resto. Porque, entre la colcha roja, está todo dicho. Hecho.

"Si supieras lo que te miro a escondidas".

sábado, 18 de abril de 2015

Ratos

Ratos de no tener prisa, existen. Da fe la Funambulista. También hay otros en los que preparan toallas, por si acaso. ¡Qué coño! También, otros, en los que la colada felicita algún momento de la noche anterior, y sale limpia.

Por lo que saben ellas, una más que otra, hay ratos en los que si se chilla, no pasa nada. Nada salvo todo, claro. También tienen alguno de silencio absoluto en los que mirar nunca está de más. Se notan observadas, y les gusta. Poder mirar a unos ojos que te están mirando desde hace un tiempo siempre es una ilusión.

Sí, gastan sus minutos en cosas pequeñas, como papeleras de baño con bolsas o toallitas, saben que las tienen, que están ahí. Son. Alguien ha tenido que ponerlas ahí. No sueñan, ya lo sabemos, con nada que se pueda escapar de sus dedos; y esas pequeñas cosas les alegran la vida.

Lo mismo es el café que sale tarde y silencioso de una cafetera que una mañana con la Ser. Parecido a una noche de buscar contacto, de ronquidos, de buscarse. Decían que esos ratos se asemejaban mucho a llamar a una puerta y que te la abriera la persona que buscabas.

Sin prisas, con ganas, respirando hondo y saltando... En el Cable.

lunes, 6 de abril de 2015

Sin prisas

El Payaso Interino vino a sustituir al Cojo, las dos lo agradecieron. Aquel ser no tenía luz, no quería seguir avanzando con el Circo; fueron, suponían, demasiados los momentos en los que el público no había aplaudido ante su actuación. 

Ahora había llegado un sustituto, Interino, se hacía llamar. Las dos le dieron la bienvenida al Circo y pensaron "ya era hora de que llegara algo así". La Trapecista seguía con sus cosas, mientras que la Funambulista no dejaba de preguntarse, por primera vez en mucho tiempo, cuál podría haber sido el número que había llevado a este Payaso al Circo. 

Encuentros y azares, imaginaba ella. El tiempo fue dictaminando las actuaciones, poco a poco, y sin prisas. Sin saber cómo, el Interino y Ella se encontraban en algún rincón del Circo que sólo estaba reservado para los artistas. Playas, cuando actuaban en público; Camerinos, cuando la prisa urgía. Noches, cuando necesitaban más tiempo. Mañanas cortas, cuando había prisas. Desayunos de verdad, cuando no había relojes. Sin prisas. 
  
Resulta que no era un Payaso Interino. Al final, iban a hacerlo Funcionario. 

miércoles, 1 de abril de 2015

Resumir

Quizá, como resumen, se quedaban cortas y nunca sabían qué tecla tocar. Siempre quedaban frases no dichas o un "y yo más" cuando miraban al público. No solían contar sus historias mientras tenían por delante a un Prestidigitador, un Saltimbanqui, un Ilusionista y la Dueña cerrando el espectáculo en la pista.

Hacían su número en la función y se recogían. Los aplausos del público eran secundarios, pero se emocionaban al sentir la pista llena de espectadores. Ya lo sabéis, nunca quisieron ser las protagonistas, pero seguían sin despreciar un buen aplauso.

Por lo que sé de ellas, en el Circo, siguen vivas. Intentan sorprender cada noche y buscan nuevos números para sorprender a la gente; que vayan al Circo y no se quieran ir de allí.

De momento, el público es fiel. Cada nueva actuación soporta sus risas y sus desmanes. Las dos se mueven alegres y encantadas por emocionar. Para eso han venido; para hacer acrobacias dentro de una nueva escena que se plantea algo más complicada de lo que decían por ahí.

A pesar de todo, saben que el público les sigue, por eso están felices. No necesitan más, dicen. The show must go on, suponen. Quieren que el Circo siga vivo, aunque sea a cambio de nada. Cueste lo que cueste.

¿Quién sabe? Igual no era tan sencillo resumir. 

jueves, 15 de enero de 2015

Y todo se apaga. O no

Estaban esperando el número final, pero sabían que nunca iba a producirse; ya se sabe, lo que hoy es terremoto, mañana son sólo daños colaterales.

Algunos pensaban que la vela se apagaba, ellas pensaban que no se había encendido la mecha. Todavía. 

viernes, 21 de noviembre de 2014

Contentos

Hay días en los que las dos necesitan que el sol salga por el oeste, pero también los hay que no están pensados, se desarrollan. Hay días de cama, otros, de café. También los hay de cervezas. Días que son momentos. Todos valen.

Como no saben hablar, escriben. Como tienen tiempo entre actos, imaginan. "Todo está en equilibrio", dice la Funambulista. "Las telas están preparadas", contesta la Trapecista.

El Circo sigue. Todos están contentos. 

sábado, 25 de octubre de 2014

Volverían

Las dos lo tenían claro, pagarían por volver a aquellos años, a los cafés que se enfrían solos, a saltarse las clases porque había novedades en el frente, a las paradas de metro mientras se hace tiempo. Volverían, por verlos a ellos una vez más sin prisas, los necesitaban.

En aquel tiempo los Payasos tenían nombre, incluso ellas. Gracias a todos.

P.D. https://www.youtube.com/watch?v=MdOvvI5kD8o

sábado, 6 de septiembre de 2014

Todo

Todo es nada, Todo es un momento entre paréntesis, igual Todo es un rato. Sólo eso y, quizá, menos mal. Está bien tener un rato en el que los diagramas, las encuestas y las cifras del paro no importen. La Funambulista está cansada de no saber, de hacerse la ignorante, de luchar contra cifras que no llevan más que a la desilusión constante. No quiere más diagramas que marquen su tristeza, ella sola se basta.

Todo es ya, Todo es ayer, supone que Todo será mañana. Fin. No obstante hay cosas que se empeñan en ser, en su día a día, y le alegran. La Funambulista, tensado ya el cable y con el ensayo general hecho, va iniciando el recorrido. Nunca ha dicho que sea feliz, aunque no pide más, tampoco menos. Va viendo, aguantando los aires que desestabilizan, soportando aquello que le devuelve al cable. Allí está bien, se siente segura.

Supone que no sabemos nada, pero tiene Payasos que le alegran, Motoristas que se inmolan, Dueñas que la quieren y Trapecistas que la entienden, con eso le vale. El Circo es lo que tiene, son una gran familia.

Aunque no sepamos Nada, sentimos Todo.


domingo, 20 de julio de 2014

Vale ya

Ya está bien, siempre son los malos los mismos. Cansadas andamos de palestinos-kamikazes y de menos mal que tenemos a Israel. Vale ya de medias tintas, vale ya de ataques infundados a Podemos. Vale ya de todo.

Por eso ellas viven mejor entre cables, sin nadie que les recuerde que mañana es 21 de Julio. Vale ya, por favor. Como todos, habréis de asumir miedos; aceptar que entre derecha e izquierda viene alguien pegando fuerte. Vale ya de ataques idiotas y malintencionados que únicamente surgen del miedo a lo que nos puede ser arrebatado (desde el poder, digo). Con lo a gusto que estábamos nosotros mandando. Vale ya de teorías venezolanas, vale ya de subterfugios inventados. Dad la cara, es todo mucho más fácil.

Asumid que no lo hicisteis bien, que se os comen, pensad (si queréis, que no lo necesitamos, en cómo volver. Si os apetece). Pero dejad de despreciar a todo un pueblo que se nota, que respira. Una marea de gente que no quiere dueños. En eso ellas están de acuerdo.

Se niegan a identificarse con nadie más que su cable o trapecio, pero no están dispuestas tampoco a esperar el susto que deje a la cultura muerta (de risa).



sábado, 5 de julio de 2014

Ausencias

Sus ausencias nunca duraban más de un segundo. Sólo eran susto, sólo un no-volver-a-la-realidad, el tiempo suficiente para que el susto llegara. Nunca explicaba qué significaban, pero decía mucho con aquellas no-palabras.

Suponía la Trapecista que eran los momentos en los que la Funambulista buscaba una realidad inventada, que nunca tendría sentido. No lo buscaba tampoco, le comentó. Iba a disfrutar con los ojos cerrados, con el cable cerca pero sin red, tampoco nos pasemos. Ella había nacido para el Circo y había ciertos límites que no estaba dispuesta a sobrepasar.

No se iba a dejar engañar, tonta tampoco era. Los ojos cerrados sólo se mantendrían mientras ella quisiera; el resto del Circo sólo le iba a servir de consuelo cuando llegara la caída. Porque sabía que llegaría, no había más opción. Por eso escribía, siempre supo decir más escribiendo que hablando; tampoco sabía manejar unos ojos mirándole de cerca.

No, amigos, la Trapecista estaba convencida de que la Funambulista no aguantaría ningún cable sin su previa supervisión; sabría qué hacer y cómo manejarlo. Por ese lado estaba tranquila. Lo que realmente le preocupaba eran aquellas ausencias, aquellos momentos en los que no estaba y volvía como si nada. Cuando todos aplaudían y ella no sabía por qué.








viernes, 27 de junio de 2014

El circo sigue....



Dicen que escribir en caliente nunca es buena idea, quizá tengan razón. No obstante, ya hace días que las dos se lo veían venir. La jefa acabaría dando un golpe sobre la mesa, pretendía reponerles el sitio en el circo, el que ella pensaba que merecían ocupar, pero sin que ellas lo hubieran pedido.

Es cierto, todo giraba entorno a ellas, lo sabían, pero sin mal ambiente entre todos los que conformaban el circo. Mañana la roulotte saldría en busca de nuevos escenarios y las dos tenían claro que el cable y el trapecio no iban a quedarse en tierra, esto es el circo, amigos. Ellas venden. Pero no sólo eso, ellas hacen respirar al circo, lo tenían claro. Por eso aquel toque de atención a los circenses de la dueña-que-no-manda lo recibieron como un halago, pero también como un intento de ella de querer ser-ahí sin saber que no se puede entender nada si no se prepara el acontecimiento. Se vive. Quizá nunca llegue, pero hay que estar preparados.

Le dijimos a los demás que no ataran los hatillos y se fueran. Eran necesarios, los necesitábamos a todos. No se puede montar un circo con una colgada y una triste que no quiere cables, tampoco sin una mano firme que ponga orden, o que desordene, más bien (sigue sin saber nada). Estamos todos en el mismo barco y hemos de llevar el circo adelante, con la ayuda de todos los circenses.

Tenemos más espectadores que el resto, no lo negamos, pero sabemos que sin aire no se puede vivir.

Sí, nosotras somos las elegidas, nos gusta, además, pero no queremos estar solas en esto.



viernes, 20 de junio de 2014

Mirar desde abajo

Estaban convencidas. Llegaron a la misma conclusión las dos. El circo aumentaba, pero todo giraba entorno a ellas. Todos venían a ver su espectáculo, y de paso al resto.

Querían potenciar sus números, nuevas acrobacias con cable y trapecio. Se devanaron los sesos buscando qué modificar. El Prestidigitador avisaba que no iba a estar, el resentimiento del Payaso triste no era motivo para parar. El Domador debía salir del circo, siempre dijimos que no queríamos animales-fieras en estas pistas. El Mago no terminaba de funcionar.

Necesitaban remodelar la plantilla. Gente que no fuera a mirarlas desde abajo, esperando, con miedo. Todos ellos habían levantado la cabeza para ver lo que, se suponía, era una rutina; hacer lo que se sabe hacer, cada noche. No lo entendían, todo estaba controlado, el cable y el trapecio.

No obstante, el Prestidigitador pensaba que las engañaba, el Payaso que nunca lo verían y el Domador las miraba desde una jaula que creía su cárcel. Ellas sólo pretendían mostrar lo que podían hacer, sin juicios ni espectadores.

Mirar desde abajo nunca muestra lo que pasa antes de saltar a la red o el trapecio. Sólo es esperar. Todos ellos hablaban de su miedo, nunca pensaron en los suyos. No las querían ver caer, pero tampoco pensaron en lo que un fino cable supone. Tampoco lo que puede ser olvidarse del público, lo que es hacer lo que se quiera cuando se preste el momento.

Señores circenses, relax. No sabotearán sus respectivas actuaciones, que no se vaya el Prestidigitador y que el Payaso recobre su nombre. Del Domador sólo dirán que tenga a sus fieras más que bien cuidadas, que se cuide también.

El resto de circenses también son bienvenidos. Todo lo que sea quitar protagonismo a la Funambulista y a la Trapecista, que no se empeñen en mirarlas desde abajo, es una novedad.

Miradlas a los ojos. Que os dejen. Es la única premisa.

martes, 17 de junio de 2014

Merendar en las nubes

¿Merendar en las nubes? Jamás practicó para eso. ¿Salir con una red de fondo? No tenía ningún sentido. Las dos se empeñaban en demostrar que las redes no servían para nada, que estaban por puro decorado.

Los demás las esperaban abajo, aguantando el aire durante su número. Es posible que los demás lo pasaran mal, pero ellas habían crecido entre cables y engaños. Un número más no iba a suponerles el salto al vacío. Siempre que saltaban tenían a alguien mirando, con la respiración contenida y el susto en el cuerpo. Amigos circenses, no son tontas, saben el suelo que no pisan.

Que no se paren las rotativas pero que se encienda la magia, que venga el Mago. Algunas veces llega y es real. Era el tipo que faltaba en el circo. Tuvimos a un  Prestidigitador que sólo pretendía contentar a todos con su mentira. Un payaso triste que se quería vender a las fieras.  Ilusionemos al público con que puede ser real. Otros vendrán a decirnos que no, que nuestro tiempo pasó hace algunos años. Pero ahora no podrán evitar el futuro. Que me lo cuenten, todos ellos, que saquen de la chistera algún momento mágico.

Siguen sin querer merendar en las nubes, tampoco que les alargues el cable, ellas son así. No tienen necesitad de nadie hasta que la tienen. Sé que no esperan nada más allá de un mañana. Necesitan a gente para montar el Circo.

 Necesitan que te lances, que vengas  de cualquier manera, y montarlo. A su manera, el Circo. #TheShowMustGoOn


sábado, 7 de junio de 2014

Obrigado

La funambulista siempre quiso decir "obrigado", esperaba tener un público portugués. No busques explicaciones, con ella iba el fado. No era ser triste, era ser fado. Lo consiguió aquella noche, todos lloraron sin que ella se descolgara del cable, aguantó, aguantamos.

"Obrigrado", dijo.Y una vez más, nadie la supo entender. 

viernes, 6 de junio de 2014

Más circo

Eran días de descanso. El Circo estaba muerto. Las dos se lo tomaron con la suficiente calma, como para no dejar de ensayar. No importaba este standby, ni los días de demora. Seguían ensayando como hasta hoy, con la sola intención de perfeccionar la técnica. Siempre se lo decían "eres buena en lo tuyo", "me encantaría saber hacer lo que haces". Mientras, las dos iban maquillándose, haciéndose confesiones que no vienen al caso. 

Ellas vivían, no necesitaban nada más. Ni prestidigitadores, ni payasos cojos. Sabían dónde estaban. Las telas y los cables no les impedían ver el bosque. Algún compañero les dijo que se andaran con ojo, siempre hay alguno que te pone los pies en el suelo. Ellas seguían tranquilas, sabían que lo que estaban haciendo sólo llevaba a un número final. 

Se iban peinando, se aconsejaban. "Ya has salido demasiadas veces", "Me falta la última función", "Mañana no habrá nadie", "Nadie son demasiados", "No vas a querer escucharme", "No sé por qué seguimos hablando".

Las dejé justo en ese momento. Pero me enteré de que salieron las dos a escena. Nadie había, pero estaban todos. Todos las querían ver improvisar. No diré que fue el gran momento, pero no estuvo mal.