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sábado, 6 de mayo de 2017

Más elenco

Hacía tiempo que las chicas no pasaban por aquí. Era como que no tenían la necesidad de contar, sólo querían disfrutar de lo que tenían delante, saborearlo y quedárselo para ellas. 

El Circo seguía, más vivo que nunca. Los compañeros ya se conocían y la máquina estaba ya bien engrasada. ¿Aburrimiento? ¿Rutina? Nada más lejos. Todos los días suponían un paso más. Sí, eran felices. 

La Jefa, El Chico Para Todo, el Volatiner... Todos las querían. Vigilaban que estuvieran bien. Siempre había detalles para ellas: un anillo, un libro, un colgante, una tarta improvisada con velas, búhos cumpleañeros...

Aunque eso no era lo importante. Sólo el saber que tenían a alguien a quien contarle el nuevo número, sus dudas, sus fracasos, servía. Todos eran necesarios, aunque alguno se había convertido en su favorito. El Crítico, quién lo hubiera dicho, siempre estaba, siempre respondía a sus actuaciones. No se perdía ni una. Nunca fallaba, sin duda, y si tenía que ponerlas en su sitio, lo hacía. Eso era lo que más les gustaba. Estaba, pero no como un mero espectador pasivo.

Luego estaban los acompañantes que traía, les encantaban. Lejos de ser una presión más, supusieron más búhos y regalos y fiestas cuando acababa la función.

Si lo único que se esperaba de ellas era estar y seguir así, ampliando el elenco, el Circo no cerraría nunca las puertas. 

viernes, 26 de agosto de 2016

Llegó la Gira...

La Funambulista seguía resintiéndose del último golpe, pero el Show tenía que continuar. Así lo avisó la Jefa a todos los circenses: el 6 de agosto empezaba la Gira Internacional, habría que ver cómo terminaba el 22. Todo el mundo en el Circo estaba nervioso. El Taquillero no sabía comunicarse en aquel idioma; el Acomodador no sabía si encontraría espacio para todos; pero la Jefa, al verlos a todos intranquilos, dijo "sólo 15 días más". Ellas, por su parte, no querían fallar en su gran número.

La Trapecista aprovechaba el verano para seguir inventando números. La Funambulista se resentía del golpe y su única preocupación era no poder concluir el acto, no ser capaz de terminar con una gran actuación y llegar al final del cable.

Todo listo, preparados los aperos y también las ganas de comerse el mundo. Lisboa esperaba. Primero un puente previo pago, después rampas eternas. Llegó la caravana a unas escaleras que hacían pensar si se quería saltar o no a la piscina. Vaho, vapor, calor y ventiladores. Sol de agosto e incendios provocados. Llamaradas y ganas, muchas, de dar lo mejor de una misma. Lo intentaron las dos y, salvo algún percance sin importancia, el número funcionó.

No, lo hicieron grande. Convivieron a pesar de todo, supieron querer. Quisieron fuerte, a cada rato. Volvieron renovadas. Fados despistados en una cena, comilonas en cualquier bar, sofocos y enfados a 35ºC, un camerino que parecía un vestuario de piscina, un tranvía que se hizo esperar pero que mereció la pena; la cara de felicidad de Él al subirse a un elevador y las fotos de después "conduciendo". La Torre de Belém y tener a Amália en aquel patio al final de la calle... Sólo por eso, con poder hacerse fotos y subir aquella escalera, había merecido la pena el viaje. La Funambulista no sabía cómo agradecérselo a la Jefa, si con toallitas o con Porto.

Poco después de volver de Lisboa, una parte del grupo se separó para probar suerte cerca del mar. Todo parecía marchar bien hasta que algo se torció. Un pie, al menos. Todos los circenses que estaban allí trataron de ayudar, pero al final la Funambulista se presento allí. "No hay problema, todo bajo control", contestó. "Volveremos a casa". Los números espectaculares los guardaba para otra ocasión; esta vez no hacían falta, sólo tenía que estar.

Resultó que sí, la Gira comenzó con buen pie, pero terminó mejor: la Funambulista sabía lo que quería, aunque sólo quedasen "15 días más"...

jueves, 26 de mayo de 2016

Volver

Todo se había convertido en normalidad. Todo fluía con total tranquilidad. Era una sensación diferente, pero estaban encantadas con ella. La Trapecista mantenía la parte estable y controlada, la Funambulista seguía en su línea, era la que apuraba los límites.

Todo era generalmente bueno, el Circo avanzaba y las tenía alegres y encantadas. Avanzaban, estaban contentas. El cable, sorprendentemente, seguía en equilibrio e iban dando pasos poco a poco. El trapecio estaba firme y lo revisaban constantemente. Hablar, hablar era la solución. Tener el aparato a punto, listo, para la siguiente actuación.

Por eso no escribían desde hacía un tiempo, no tenían nada que decir (sobran palabras cuándo se es feliz...), estaban donde querían estar. Con quien querían estar. Lástima de la última lesión de la Funambulista en aquel ensayo tonto. Todo el Circo se volcó con ella, la Dueña dijo que lo importante era que se recuperara, no podían imaginarse el Circo sin ella.

Lo haría, volvería a cruzar el cable como tantas otras noches; nada de dramas, sólo paciencia y revisiones regulares. Sólo volver a la cotideaneidad de lo que se ha elegido, de lo que se quiere.  

martes, 3 de noviembre de 2015

Circ(s)

"Tinc por de tot", va dir el Volatiner. "Com ens passa a tots", contestà la Funambulista. "Res és segur, ni tan sols el fil; però cal confiar". Com fem tots. La màgia del Circ.

És (Ell) eixe truc que ens fa pensar "I per què no?!"




miércoles, 14 de octubre de 2015

Humedad

Siempre les gustó sentir la lluvia golpeando en la carpa del Circo. Era su pasatiempo favorito: mirar desde la ventana cómo se iba empañando el cristal de la caravana antes de entrar a escena. Allí lo dejaban cuando llegaba la hora de actuar, con todo ese ruido sordo que tanto les "acaronava".

Tendrías que ver su actuación en esos momentos. Salían alegres y encantadas, jamás se cansaban del repiqueteo de las gotas ni de los aplausos del público. Es más, aquellos momentos en escena daban aire para que las dos pudieran probar nuevas actuaciones para la siguiente semana.

Sí, los días húmedos eran los que más les gustaban. En todos los sentidos.


viernes, 7 de agosto de 2015

Sombrilla

Ayer dijiste que no te lo dirían, que esperarían a escribirlo. Tenías razón, lo diré yo. Aunque tampoco voy a decir nada que no hayan dicho ya, que no te hayan dicho.

Siguen con el cable y el trapecio preparado; huelen el café y siguen escuchando de fondo la Ser, aunque sea agosto. Han de reconocer que esas nuevas costumbres que tienes de no madrugar ayudan. Levantarse tarde un jueves, aunque haya obreros intentando que no lo hagas, tiene su aquél. Algún día entenderás que tomarse un café a la una también es bien.

Eres un pesado, las dos lo saben, incluso tú, pero haces que sea graciosa esa manera de preguntar. Les gusta. Como también les gusta ese fingir que se cansan y ponen los ojos mirando al cielo. Me han dicho que hasta seguir horarios (ellas, ya ves), tiene su punto. Sentarse sobre una encimera de cocina nunca fue tan divertido como cuando esperan que se haga la comida y el número privado que les brindas. Ahora se me cae un trozo de tortilla o se me olvida apagar la cebolla y, ellas, mientras, aprovechan un ventilador que lleva su nombre.

Ah, también tenéis ratos de playa. Sol, qué susto para ellas. Nudismo, qué susto para ti. Lo mejor es cuando entráis en las piedras y de fondo se os escucha, "ai, quin susto, tots en conill", pero seguís colocando la sombrilla.



sábado, 25 de julio de 2015

Agradecidas

Cuentan las malas lenguas: "una de las dos se ha enamorado"; ya ves, como si no lo hubiéramos notado en el Circo. No se dedica a hacer propaganda del nuevo acontecimiento, no hace falta, con verla actuar tienes suficiente.

No, no busquéis, no hay ni riñas entre ellas, han encontrado el equilibrio; por una vez. La otra le acompaña en su locura, también se ha lanzado. Por una vez no hay cables, ni trapecios, ni duplicidades, tampoco ayeres ni mañanas (aunque los esperan, es cierto). Sólo esa sensación de salir al escenario y que el público responda, se sienten queridas.

¿Complicaciones? Todas. Pero eso ya es otra cosa. Ellas "presencian", viven el momento. Ellas "acontecen", aparecen sin pensarlo; "suceden", que es lo que cuenta.

Ellas son ellas y, además, tienen a alguien que les aguanta, a las dos. Eternamente agradecidas, aunque sólo sea por eso.


P.D. Y más.


lunes, 20 de julio de 2015

Sólo

Saber que mañana será... O no. Dejar las expectativas en alto. Comprender que lo bueno se hace esperar.

Esperar. No importa. Sólo necesitan una llamada al móvil. Sólo un "¿Cómo estás?" Que demanda recuerdos.

Sólo eso. Y es bien. 

miércoles, 1 de julio de 2015

Ola de calor

Todos, en el Circo, llevaban una semana inquietos. "Hoy no se podrá soportar estas temperaturas aquí dentro", "La primera ola de calor nos ha pillado desprevenidos". Todos se quejaban del calor. ¿Todos?

Ellas seguían preparando la función; llevando el ventilador hasta la cocina, si hacía falta. Preparaban nuevo salto o voltereta. Les gustaba, sí, mucho. Que entraran a verlas era la mayor recompensa. Dentro, hasta el último segundo; que entraran. Eso les hacía sentir aquello que jamás confesarán, me contaron.

Seguían pensando que el público se cansaría de ellas; que no había mucho más que mostrar y que todo aquello terminaría hartando al espectador. Era su única preocupación; el momento de ver la grada vacía. Había más espectáculos que visitar.

Mientras, continuaban preparando la función. Intentaban que la novedad fuera un aspecto más del número y que la última declaración tuviera algo de calado. Seguían bien, estaban contentas. Eso pensaban cada mañana al abrir los ojos; también "¿cuándo será la próxima actuación? ¿Hará calor?".

Les esperaban con ganas, sin preocuparse por el resto del mundo. No había nada que ocultar, tampoco que contar. No había porqués que dieran una clave concreta ni un "y todo eso pasó", más allá de citas o recuerdos; Ella(s), simplemente, lo vivieron.

Esperaron tal y como no se les había prometido  y, Quién sabe? Igual? #PoquesGanes #JaHoEscric

miércoles, 3 de junio de 2015

Heidegger tenía razón

Saber que habrá encuentro, o preparar el acontecimiento, sólo tiene sentido cuando sabes que lo vas a vivir. Diga Heidegger lo que diga.

No se trata de desdecir teorías, de encuentros y azares, de mañana quedaremos. Se trata de saber que lo que se dice a las dos de la mañana, convence igual a las diez de la noche; porque sí, porque madrugar no es gratificante, pero tiene ese punto de realidad-ficción que siempre han añorado.

Gustan las dos de saberse deseadas, incluso queridas. Saben que todo es efímero. No buscan una antítesis al estilo hegeliano, tampoco una síntesis que pueda solucionar todos los problemas con la síntesis; tan sólo el acontecimiento.

Sólo lo preparan, como cada actuación, sólo esperan que ocurra. Lo gracioso, después de todo, es que Heidegger tenía razón: el Dasein estaba listo.


sábado, 23 de mayo de 2015

No hay problema

De cuando en cuando, vale la pena levantarse de la cama y escribir. Hay noches en las que recordar es una obligación. También, hay otras, en las que se quiere apagar un reloj-despertador. Mañanas en las que la luz que marca la hora desaparece. Pilas nuevas, dicen que faltan, reloj estropeado en su defecto. Cambio.

Hay ratos de ensayo y acierto, lo del error lo dejamos para más adelante. Llegará, claro, pero las dos están pensando en lo demás; en las ganas de tener un domingo y lo largos que se hacen los miércoles. En las ganas de tener un despertar con la Ser y lo largos que se hacen el resto de días.

¿Solución? Ninguna, porque no hay problema.



sábado, 16 de mayo de 2015

Si supieras...

"Imagina que te beso y no te giras" y, además, "tu ropa es mi peor enemiga". Lo gracioso es que no necesitan pantalones que se tiran al suelo ni sujetadores que aparecen debajo de la cama. No quieren nada más que una puerta que se abre en un quinto piso (y casi sin llamar); una radio descodificada y una mañana con prisas, que se hace tarde. Tarde para el resto. Porque, entre la colcha roja, está todo dicho. Hecho.

"Si supieras lo que te miro a escondidas".

sábado, 18 de abril de 2015

Ratos

Ratos de no tener prisa, existen. Da fe la Funambulista. También hay otros en los que preparan toallas, por si acaso. ¡Qué coño! También, otros, en los que la colada felicita algún momento de la noche anterior, y sale limpia.

Por lo que saben ellas, una más que otra, hay ratos en los que si se chilla, no pasa nada. Nada salvo todo, claro. También tienen alguno de silencio absoluto en los que mirar nunca está de más. Se notan observadas, y les gusta. Poder mirar a unos ojos que te están mirando desde hace un tiempo siempre es una ilusión.

Sí, gastan sus minutos en cosas pequeñas, como papeleras de baño con bolsas o toallitas, saben que las tienen, que están ahí. Son. Alguien ha tenido que ponerlas ahí. No sueñan, ya lo sabemos, con nada que se pueda escapar de sus dedos; y esas pequeñas cosas les alegran la vida.

Lo mismo es el café que sale tarde y silencioso de una cafetera que una mañana con la Ser. Parecido a una noche de buscar contacto, de ronquidos, de buscarse. Decían que esos ratos se asemejaban mucho a llamar a una puerta y que te la abriera la persona que buscabas.

Sin prisas, con ganas, respirando hondo y saltando... En el Cable.

lunes, 6 de abril de 2015

Sin prisas

El Payaso Interino vino a sustituir al Cojo, las dos lo agradecieron. Aquel ser no tenía luz, no quería seguir avanzando con el Circo; fueron, suponían, demasiados los momentos en los que el público no había aplaudido ante su actuación. 

Ahora había llegado un sustituto, Interino, se hacía llamar. Las dos le dieron la bienvenida al Circo y pensaron "ya era hora de que llegara algo así". La Trapecista seguía con sus cosas, mientras que la Funambulista no dejaba de preguntarse, por primera vez en mucho tiempo, cuál podría haber sido el número que había llevado a este Payaso al Circo. 

Encuentros y azares, imaginaba ella. El tiempo fue dictaminando las actuaciones, poco a poco, y sin prisas. Sin saber cómo, el Interino y Ella se encontraban en algún rincón del Circo que sólo estaba reservado para los artistas. Playas, cuando actuaban en público; Camerinos, cuando la prisa urgía. Noches, cuando necesitaban más tiempo. Mañanas cortas, cuando había prisas. Desayunos de verdad, cuando no había relojes. Sin prisas. 
  
Resulta que no era un Payaso Interino. Al final, iban a hacerlo Funcionario. 

miércoles, 1 de abril de 2015

Resumir

Quizá, como resumen, se quedaban cortas y nunca sabían qué tecla tocar. Siempre quedaban frases no dichas o un "y yo más" cuando miraban al público. No solían contar sus historias mientras tenían por delante a un Prestidigitador, un Saltimbanqui, un Ilusionista y la Dueña cerrando el espectáculo en la pista.

Hacían su número en la función y se recogían. Los aplausos del público eran secundarios, pero se emocionaban al sentir la pista llena de espectadores. Ya lo sabéis, nunca quisieron ser las protagonistas, pero seguían sin despreciar un buen aplauso.

Por lo que sé de ellas, en el Circo, siguen vivas. Intentan sorprender cada noche y buscan nuevos números para sorprender a la gente; que vayan al Circo y no se quieran ir de allí.

De momento, el público es fiel. Cada nueva actuación soporta sus risas y sus desmanes. Las dos se mueven alegres y encantadas por emocionar. Para eso han venido; para hacer acrobacias dentro de una nueva escena que se plantea algo más complicada de lo que decían por ahí.

A pesar de todo, saben que el público les sigue, por eso están felices. No necesitan más, dicen. The show must go on, suponen. Quieren que el Circo siga vivo, aunque sea a cambio de nada. Cueste lo que cueste.

¿Quién sabe? Igual no era tan sencillo resumir. 

lunes, 23 de marzo de 2015

Lluvia

"Mañana me escribirás lo que no te atreves a decirme ahora", le decían a la Funambulista. No era eso, aunque también, la iban conociendo. Era, más bien, una necesidad de procesado de información y un controlar por dónde andaban los cables tendidos, dejar respirar y disfrutar los momentos intensos. Luego, vendría la lluvia.

Ya ha dicho que, entre miradas cruzadas, no sabe manejarse; pero, también es cierto, que iba haciendo sus pinitos en las últimas actuaciones. Cables y cuerdas, cintas y antifaces. Focos encendidos sin que ella sea consciente de ello y pida explicaciones absurdas. De ésas de dos y pico de la madrugada. Ojos que reconoces sólo si se cierran al reír, con todas esas pestañas, o te miran y piensan que no lo notas. Ojos que no son grandes, pero sabes que te recorren cuando hay un silencio y que te producen ganas de besar bocas, una en concreto. O de abrir la tuya. Que también tiene lo suyo. La Funambulista se guarda ese momento para ella. Disculpen las molestias.

Al final, iba a resultar que tenían razón. Necesitaba un tiempo y escribir, para poder reaccionar. Estaba contenta y, además, llovía.

sábado, 14 de febrero de 2015

Contrato indefinido


La sensación que tenían era como de vuelta al hogar, al principio. Sólo podían servirse de sus piernas, medio en el aire. Era un volver a empezar. Estaban preparadas para el rechazo del público, pero también dispuestas a esperar su turno, si tenía que llegar. Sin prisas; nunca les había gustado el "en dos minutos estáis en escena". 

La Dueña lo sabía y no había mucho más que explicar. Entre todas habían pensado cómo hacer el número final. No iba a ser fácil, quizá no se produjera; ellas sólo pedían estirar las piernas. 

Lo importante es que las dos querían seguir en el circo, adaptándose a las diferentes situaciones; esperando no resultar aburridas o pesadas. Lo habían hablado con la Dueña y ella les daba carta libre. De momento, todo estaba en orden.

Seguirán, por lo visto, haciendo esos malabares y cabriolas que tanto les gustan. Alegres y encantadas, expectantes también, de la respuesta del público. Pero lo único que está claro es que si la Dueña las mantiene en cartel, aceptarán el contrato indefinido.