Mostrando entradas con la etiqueta Equilibrios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Equilibrios. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de febrero de 2026

Vivir

 "Tanto Circo y tanta hostia y resulta que sólo (sí, con acento) se trataba de vivir", pensaron las dos cuando les dijeron que habían agotado las entradas. Otra vez. Cable, balancín, telas, barra... Todo listo como siempre. 

Ahí estaba el truco: pasaron los años y todo seguía como tenía que ser. Y tan contentas. No hacía falta que vinieran nuevos espectáculos porque nadie pudo cancelarle el suyo antes. El Circo funcionaba, ¡y de qué manera! Seguían subiendo a las alturas sin mirar abajo porque se sabían seguras. Los de abajo las observaban y cuidaban a pesar de los cables.  

¿Nueva función? No, la misma de siempre. Pero esa misma que sabes que se te da bien y te hace sentir libre, orgullosa y segura. Una que tienes tan controlada que piensas arriesgando "¿Y por qué no medio metro más allá?". 

Si encima ves que el resto del elenco te sigue donde quiera que vayas, ¿cómo no seguir haciéndolo? Se lo debes a ellos y a tu público. 

No eran órdenes de arriba, eran ellas dos hablando. Querían seguir en este Circo para seguir sobrevolando las pistas y agotando entradas. 

lunes, 12 de marzo de 2018

Doncs això...


Nada como una cama revuelta. Nada como unas bragas en el suelo. Nada como quitarte un calcetín negro y que caiga donde sea, o que las botas acaben perdidas por el fondo de la habitación. Nada como unos pañuelos en el suelo que sólo hablan de nosotros.

Nada como el búho observando al otro lado de la cama, esperando que llegue su turno. Ya tú sabes...

Nada como mirarte a los ojos y saber que el cable sigue firme. Mientras, sigo. Practico contigo el cíclope y el espectáculo más grande del mundo: el Circo, ya ves.

Nada hay como notarlo, sentirlo, avisarte y ver tu cara. Nada como que me mires cuando sabes lo que está por vernir: gritos y aplausos del público. Nada como saber que hoy es martes y te veo.

Nada mejor que saber que te tengo también mañana. Que lo que hay en el suelo lo recojo en un momento. O tú. O los dos.

Nada como hoy. Nada como TODO.

viernes, 26 de agosto de 2016

Llegó la Gira...

La Funambulista seguía resintiéndose del último golpe, pero el Show tenía que continuar. Así lo avisó la Jefa a todos los circenses: el 6 de agosto empezaba la Gira Internacional, habría que ver cómo terminaba el 22. Todo el mundo en el Circo estaba nervioso. El Taquillero no sabía comunicarse en aquel idioma; el Acomodador no sabía si encontraría espacio para todos; pero la Jefa, al verlos a todos intranquilos, dijo "sólo 15 días más". Ellas, por su parte, no querían fallar en su gran número.

La Trapecista aprovechaba el verano para seguir inventando números. La Funambulista se resentía del golpe y su única preocupación era no poder concluir el acto, no ser capaz de terminar con una gran actuación y llegar al final del cable.

Todo listo, preparados los aperos y también las ganas de comerse el mundo. Lisboa esperaba. Primero un puente previo pago, después rampas eternas. Llegó la caravana a unas escaleras que hacían pensar si se quería saltar o no a la piscina. Vaho, vapor, calor y ventiladores. Sol de agosto e incendios provocados. Llamaradas y ganas, muchas, de dar lo mejor de una misma. Lo intentaron las dos y, salvo algún percance sin importancia, el número funcionó.

No, lo hicieron grande. Convivieron a pesar de todo, supieron querer. Quisieron fuerte, a cada rato. Volvieron renovadas. Fados despistados en una cena, comilonas en cualquier bar, sofocos y enfados a 35ºC, un camerino que parecía un vestuario de piscina, un tranvía que se hizo esperar pero que mereció la pena; la cara de felicidad de Él al subirse a un elevador y las fotos de después "conduciendo". La Torre de Belém y tener a Amália en aquel patio al final de la calle... Sólo por eso, con poder hacerse fotos y subir aquella escalera, había merecido la pena el viaje. La Funambulista no sabía cómo agradecérselo a la Jefa, si con toallitas o con Porto.

Poco después de volver de Lisboa, una parte del grupo se separó para probar suerte cerca del mar. Todo parecía marchar bien hasta que algo se torció. Un pie, al menos. Todos los circenses que estaban allí trataron de ayudar, pero al final la Funambulista se presento allí. "No hay problema, todo bajo control", contestó. "Volveremos a casa". Los números espectaculares los guardaba para otra ocasión; esta vez no hacían falta, sólo tenía que estar.

Resultó que sí, la Gira comenzó con buen pie, pero terminó mejor: la Funambulista sabía lo que quería, aunque sólo quedasen "15 días más"...

jueves, 26 de mayo de 2016

Volver

Todo se había convertido en normalidad. Todo fluía con total tranquilidad. Era una sensación diferente, pero estaban encantadas con ella. La Trapecista mantenía la parte estable y controlada, la Funambulista seguía en su línea, era la que apuraba los límites.

Todo era generalmente bueno, el Circo avanzaba y las tenía alegres y encantadas. Avanzaban, estaban contentas. El cable, sorprendentemente, seguía en equilibrio e iban dando pasos poco a poco. El trapecio estaba firme y lo revisaban constantemente. Hablar, hablar era la solución. Tener el aparato a punto, listo, para la siguiente actuación.

Por eso no escribían desde hacía un tiempo, no tenían nada que decir (sobran palabras cuándo se es feliz...), estaban donde querían estar. Con quien querían estar. Lástima de la última lesión de la Funambulista en aquel ensayo tonto. Todo el Circo se volcó con ella, la Dueña dijo que lo importante era que se recuperara, no podían imaginarse el Circo sin ella.

Lo haría, volvería a cruzar el cable como tantas otras noches; nada de dramas, sólo paciencia y revisiones regulares. Sólo volver a la cotideaneidad de lo que se ha elegido, de lo que se quiere.  

miércoles, 14 de octubre de 2015

Humedad

Siempre les gustó sentir la lluvia golpeando en la carpa del Circo. Era su pasatiempo favorito: mirar desde la ventana cómo se iba empañando el cristal de la caravana antes de entrar a escena. Allí lo dejaban cuando llegaba la hora de actuar, con todo ese ruido sordo que tanto les "acaronava".

Tendrías que ver su actuación en esos momentos. Salían alegres y encantadas, jamás se cansaban del repiqueteo de las gotas ni de los aplausos del público. Es más, aquellos momentos en escena daban aire para que las dos pudieran probar nuevas actuaciones para la siguiente semana.

Sí, los días húmedos eran los que más les gustaban. En todos los sentidos.


sábado, 16 de mayo de 2015

Si supieras...

"Imagina que te beso y no te giras" y, además, "tu ropa es mi peor enemiga". Lo gracioso es que no necesitan pantalones que se tiran al suelo ni sujetadores que aparecen debajo de la cama. No quieren nada más que una puerta que se abre en un quinto piso (y casi sin llamar); una radio descodificada y una mañana con prisas, que se hace tarde. Tarde para el resto. Porque, entre la colcha roja, está todo dicho. Hecho.

"Si supieras lo que te miro a escondidas".

lunes, 6 de abril de 2015

Sin prisas

El Payaso Interino vino a sustituir al Cojo, las dos lo agradecieron. Aquel ser no tenía luz, no quería seguir avanzando con el Circo; fueron, suponían, demasiados los momentos en los que el público no había aplaudido ante su actuación. 

Ahora había llegado un sustituto, Interino, se hacía llamar. Las dos le dieron la bienvenida al Circo y pensaron "ya era hora de que llegara algo así". La Trapecista seguía con sus cosas, mientras que la Funambulista no dejaba de preguntarse, por primera vez en mucho tiempo, cuál podría haber sido el número que había llevado a este Payaso al Circo. 

Encuentros y azares, imaginaba ella. El tiempo fue dictaminando las actuaciones, poco a poco, y sin prisas. Sin saber cómo, el Interino y Ella se encontraban en algún rincón del Circo que sólo estaba reservado para los artistas. Playas, cuando actuaban en público; Camerinos, cuando la prisa urgía. Noches, cuando necesitaban más tiempo. Mañanas cortas, cuando había prisas. Desayunos de verdad, cuando no había relojes. Sin prisas. 
  
Resulta que no era un Payaso Interino. Al final, iban a hacerlo Funcionario. 

lunes, 23 de marzo de 2015

Lluvia

"Mañana me escribirás lo que no te atreves a decirme ahora", le decían a la Funambulista. No era eso, aunque también, la iban conociendo. Era, más bien, una necesidad de procesado de información y un controlar por dónde andaban los cables tendidos, dejar respirar y disfrutar los momentos intensos. Luego, vendría la lluvia.

Ya ha dicho que, entre miradas cruzadas, no sabe manejarse; pero, también es cierto, que iba haciendo sus pinitos en las últimas actuaciones. Cables y cuerdas, cintas y antifaces. Focos encendidos sin que ella sea consciente de ello y pida explicaciones absurdas. De ésas de dos y pico de la madrugada. Ojos que reconoces sólo si se cierran al reír, con todas esas pestañas, o te miran y piensan que no lo notas. Ojos que no son grandes, pero sabes que te recorren cuando hay un silencio y que te producen ganas de besar bocas, una en concreto. O de abrir la tuya. Que también tiene lo suyo. La Funambulista se guarda ese momento para ella. Disculpen las molestias.

Al final, iba a resultar que tenían razón. Necesitaba un tiempo y escribir, para poder reaccionar. Estaba contenta y, además, llovía.

domingo, 22 de febrero de 2015

Pequeños números

Saber transportar la atmósfera de una habitación a una casa, como si nada hubiera sucedido, fue su victoria.

Poder no decir nada, disfrutar del silencio compartido, supuso una comodidad que pocas veces habían encontrado.

Mirarse a los ojos, incluso buscar la mirada, cuando se ponían escandalosas, resultó ser un logro por parte del espectador. Ponía mucho de su parte; sabía qué hacer cuando ellas estaban nerviosas.

Pequeños números, dirán algunos, pequeñas andanzas de una Funambulista y su circo. Para ellas, era como conseguir la dedicatoria del libro de su autor preferido. 

sábado, 14 de febrero de 2015

Contrato indefinido


La sensación que tenían era como de vuelta al hogar, al principio. Sólo podían servirse de sus piernas, medio en el aire. Era un volver a empezar. Estaban preparadas para el rechazo del público, pero también dispuestas a esperar su turno, si tenía que llegar. Sin prisas; nunca les había gustado el "en dos minutos estáis en escena". 

La Dueña lo sabía y no había mucho más que explicar. Entre todas habían pensado cómo hacer el número final. No iba a ser fácil, quizá no se produjera; ellas sólo pedían estirar las piernas. 

Lo importante es que las dos querían seguir en el circo, adaptándose a las diferentes situaciones; esperando no resultar aburridas o pesadas. Lo habían hablado con la Dueña y ella les daba carta libre. De momento, todo estaba en orden.

Seguirán, por lo visto, haciendo esos malabares y cabriolas que tanto les gustan. Alegres y encantadas, expectantes también, de la respuesta del público. Pero lo único que está claro es que si la Dueña las mantiene en cartel, aceptarán el contrato indefinido. 


jueves, 5 de febrero de 2015

Ahora

Las dos tenían muy claro cuál era el siguiente número. Ahora que sus dos espectáculos estaban unidos, sólo había una salida. Mientras una hacía contener el aliento desde el cable, ése que siempre había estado preparado para ella, la otra tenía las telas dispuestas para prepararle el camino hasta el suelo.

Ya no había líos entre la Funambulista y la Trapecista, el objetivo estaba claro. Ahora una arriba, después, la otra recogía los restos del espectáculo. Estaban compenetradas, una se dejaba llevar por el cable y la otra controlaría la posible caída. 

Las dos iban en la misma dirección, aquello sí que fue un cambio; no importaba la escena: una playa, una carpa de circo o un hotel. Ambas sabían cómo rescatarse al terminar la función. Tampoco tenían otra salida. 

viernes, 21 de noviembre de 2014

Contentos

Hay días en los que las dos necesitan que el sol salga por el oeste, pero también los hay que no están pensados, se desarrollan. Hay días de cama, otros, de café. También los hay de cervezas. Días que son momentos. Todos valen.

Como no saben hablar, escriben. Como tienen tiempo entre actos, imaginan. "Todo está en equilibrio", dice la Funambulista. "Las telas están preparadas", contesta la Trapecista.

El Circo sigue. Todos están contentos. 

sábado, 25 de octubre de 2014

Volverían

Las dos lo tenían claro, pagarían por volver a aquellos años, a los cafés que se enfrían solos, a saltarse las clases porque había novedades en el frente, a las paradas de metro mientras se hace tiempo. Volverían, por verlos a ellos una vez más sin prisas, los necesitaban.

En aquel tiempo los Payasos tenían nombre, incluso ellas. Gracias a todos.

P.D. https://www.youtube.com/watch?v=MdOvvI5kD8o

sábado, 6 de septiembre de 2014

Todo

Todo es nada, Todo es un momento entre paréntesis, igual Todo es un rato. Sólo eso y, quizá, menos mal. Está bien tener un rato en el que los diagramas, las encuestas y las cifras del paro no importen. La Funambulista está cansada de no saber, de hacerse la ignorante, de luchar contra cifras que no llevan más que a la desilusión constante. No quiere más diagramas que marquen su tristeza, ella sola se basta.

Todo es ya, Todo es ayer, supone que Todo será mañana. Fin. No obstante hay cosas que se empeñan en ser, en su día a día, y le alegran. La Funambulista, tensado ya el cable y con el ensayo general hecho, va iniciando el recorrido. Nunca ha dicho que sea feliz, aunque no pide más, tampoco menos. Va viendo, aguantando los aires que desestabilizan, soportando aquello que le devuelve al cable. Allí está bien, se siente segura.

Supone que no sabemos nada, pero tiene Payasos que le alegran, Motoristas que se inmolan, Dueñas que la quieren y Trapecistas que la entienden, con eso le vale. El Circo es lo que tiene, son una gran familia.

Aunque no sepamos Nada, sentimos Todo.


domingo, 20 de julio de 2014

Vale ya

Ya está bien, siempre son los malos los mismos. Cansadas andamos de palestinos-kamikazes y de menos mal que tenemos a Israel. Vale ya de medias tintas, vale ya de ataques infundados a Podemos. Vale ya de todo.

Por eso ellas viven mejor entre cables, sin nadie que les recuerde que mañana es 21 de Julio. Vale ya, por favor. Como todos, habréis de asumir miedos; aceptar que entre derecha e izquierda viene alguien pegando fuerte. Vale ya de ataques idiotas y malintencionados que únicamente surgen del miedo a lo que nos puede ser arrebatado (desde el poder, digo). Con lo a gusto que estábamos nosotros mandando. Vale ya de teorías venezolanas, vale ya de subterfugios inventados. Dad la cara, es todo mucho más fácil.

Asumid que no lo hicisteis bien, que se os comen, pensad (si queréis, que no lo necesitamos, en cómo volver. Si os apetece). Pero dejad de despreciar a todo un pueblo que se nota, que respira. Una marea de gente que no quiere dueños. En eso ellas están de acuerdo.

Se niegan a identificarse con nadie más que su cable o trapecio, pero no están dispuestas tampoco a esperar el susto que deje a la cultura muerta (de risa).



domingo, 13 de julio de 2014

Sábado noche, nadie esperando más allá de la red, todo en orden. Era bueno disfrutar de una noche de descanso en pleno mes de julio. Todos en sus casas y ellas en la roulotte, la semana que viene ya vendría.

Dejaron de lado los estiramientos previos y las comprobaciones de cable y trapecio. Hoy era día de fiesta, hoy nadie iba a venir con "en dos minutos salís", aunque fuera la dueña.  

jueves, 10 de julio de 2014

Un rato

Nunca sabría decir cómo pero la Funambulista saltó sin red de fondo, eso era lo mejor. Consiguió llegar al otro lado sin prisas, sin respiraciones contenidas. Llegó la noche y dijo que sí, se descargó del peso y miró al cable; hoy era el momento y suponía que el público sería escaso, eso también iba a ser de lo mejor de la noche.

Sólo un punto en la espalda iba a ser el símbolo de la derrota, todo lo demás había sido triunfo. Sólo una marca que, como ella ya sabía, tardaría unas semanas en desaparecer. El precio por fumar, ya se sabe. Balcón abierto y luz en la mesita desembocaba en picadura sin necesidad de preguntarse por qué.

Como resumen era poco; se dejaba las risas, el agua caliente de una bañera, las conversaciones entrecortadas, los libros, las frases que quedaron a medias, las preguntas que no se llegaron a pronunciar. Estaba bien, no obstante. A pesar de los mosquitos, parecía que todo había funcionado sin necesidad de red.

P.D. A veces, sólo eso funciona, y no está mal. Aunque sólo sea por un rato.

sábado, 5 de julio de 2014

Ausencias

Sus ausencias nunca duraban más de un segundo. Sólo eran susto, sólo un no-volver-a-la-realidad, el tiempo suficiente para que el susto llegara. Nunca explicaba qué significaban, pero decía mucho con aquellas no-palabras.

Suponía la Trapecista que eran los momentos en los que la Funambulista buscaba una realidad inventada, que nunca tendría sentido. No lo buscaba tampoco, le comentó. Iba a disfrutar con los ojos cerrados, con el cable cerca pero sin red, tampoco nos pasemos. Ella había nacido para el Circo y había ciertos límites que no estaba dispuesta a sobrepasar.

No se iba a dejar engañar, tonta tampoco era. Los ojos cerrados sólo se mantendrían mientras ella quisiera; el resto del Circo sólo le iba a servir de consuelo cuando llegara la caída. Porque sabía que llegaría, no había más opción. Por eso escribía, siempre supo decir más escribiendo que hablando; tampoco sabía manejar unos ojos mirándole de cerca.

No, amigos, la Trapecista estaba convencida de que la Funambulista no aguantaría ningún cable sin su previa supervisión; sabría qué hacer y cómo manejarlo. Por ese lado estaba tranquila. Lo que realmente le preocupaba eran aquellas ausencias, aquellos momentos en los que no estaba y volvía como si nada. Cuando todos aplaudían y ella no sabía por qué.








viernes, 27 de junio de 2014

El circo sigue....



Dicen que escribir en caliente nunca es buena idea, quizá tengan razón. No obstante, ya hace días que las dos se lo veían venir. La jefa acabaría dando un golpe sobre la mesa, pretendía reponerles el sitio en el circo, el que ella pensaba que merecían ocupar, pero sin que ellas lo hubieran pedido.

Es cierto, todo giraba entorno a ellas, lo sabían, pero sin mal ambiente entre todos los que conformaban el circo. Mañana la roulotte saldría en busca de nuevos escenarios y las dos tenían claro que el cable y el trapecio no iban a quedarse en tierra, esto es el circo, amigos. Ellas venden. Pero no sólo eso, ellas hacen respirar al circo, lo tenían claro. Por eso aquel toque de atención a los circenses de la dueña-que-no-manda lo recibieron como un halago, pero también como un intento de ella de querer ser-ahí sin saber que no se puede entender nada si no se prepara el acontecimiento. Se vive. Quizá nunca llegue, pero hay que estar preparados.

Le dijimos a los demás que no ataran los hatillos y se fueran. Eran necesarios, los necesitábamos a todos. No se puede montar un circo con una colgada y una triste que no quiere cables, tampoco sin una mano firme que ponga orden, o que desordene, más bien (sigue sin saber nada). Estamos todos en el mismo barco y hemos de llevar el circo adelante, con la ayuda de todos los circenses.

Tenemos más espectadores que el resto, no lo negamos, pero sabemos que sin aire no se puede vivir.

Sí, nosotras somos las elegidas, nos gusta, además, pero no queremos estar solas en esto.



martes, 17 de junio de 2014

Merendar en las nubes

¿Merendar en las nubes? Jamás practicó para eso. ¿Salir con una red de fondo? No tenía ningún sentido. Las dos se empeñaban en demostrar que las redes no servían para nada, que estaban por puro decorado.

Los demás las esperaban abajo, aguantando el aire durante su número. Es posible que los demás lo pasaran mal, pero ellas habían crecido entre cables y engaños. Un número más no iba a suponerles el salto al vacío. Siempre que saltaban tenían a alguien mirando, con la respiración contenida y el susto en el cuerpo. Amigos circenses, no son tontas, saben el suelo que no pisan.

Que no se paren las rotativas pero que se encienda la magia, que venga el Mago. Algunas veces llega y es real. Era el tipo que faltaba en el circo. Tuvimos a un  Prestidigitador que sólo pretendía contentar a todos con su mentira. Un payaso triste que se quería vender a las fieras.  Ilusionemos al público con que puede ser real. Otros vendrán a decirnos que no, que nuestro tiempo pasó hace algunos años. Pero ahora no podrán evitar el futuro. Que me lo cuenten, todos ellos, que saquen de la chistera algún momento mágico.

Siguen sin querer merendar en las nubes, tampoco que les alargues el cable, ellas son así. No tienen necesitad de nadie hasta que la tienen. Sé que no esperan nada más allá de un mañana. Necesitan a gente para montar el Circo.

 Necesitan que te lances, que vengas  de cualquier manera, y montarlo. A su manera, el Circo. #TheShowMustGoOn