sábado, 25 de julio de 2015

Agradecidas

Cuentan las malas lenguas: "una de las dos se ha enamorado"; ya ves, como si no lo hubiéramos notado en el Circo. No se dedica a hacer propaganda del nuevo acontecimiento, no hace falta, con verla actuar tienes suficiente.

No, no busquéis, no hay ni riñas entre ellas, han encontrado el equilibrio; por una vez. La otra le acompaña en su locura, también se ha lanzado. Por una vez no hay cables, ni trapecios, ni duplicidades, tampoco ayeres ni mañanas (aunque los esperan, es cierto). Sólo esa sensación de salir al escenario y que el público responda, se sienten queridas.

¿Complicaciones? Todas. Pero eso ya es otra cosa. Ellas "presencian", viven el momento. Ellas "acontecen", aparecen sin pensarlo; "suceden", que es lo que cuenta.

Ellas son ellas y, además, tienen a alguien que les aguanta, a las dos. Eternamente agradecidas, aunque sólo sea por eso.


P.D. Y más.


lunes, 20 de julio de 2015

Sólo

Saber que mañana será... O no. Dejar las expectativas en alto. Comprender que lo bueno se hace esperar.

Esperar. No importa. Sólo necesitan una llamada al móvil. Sólo un "¿Cómo estás?" Que demanda recuerdos.

Sólo eso. Y es bien. 

miércoles, 1 de julio de 2015

Ola de calor

Todos, en el Circo, llevaban una semana inquietos. "Hoy no se podrá soportar estas temperaturas aquí dentro", "La primera ola de calor nos ha pillado desprevenidos". Todos se quejaban del calor. ¿Todos?

Ellas seguían preparando la función; llevando el ventilador hasta la cocina, si hacía falta. Preparaban nuevo salto o voltereta. Les gustaba, sí, mucho. Que entraran a verlas era la mayor recompensa. Dentro, hasta el último segundo; que entraran. Eso les hacía sentir aquello que jamás confesarán, me contaron.

Seguían pensando que el público se cansaría de ellas; que no había mucho más que mostrar y que todo aquello terminaría hartando al espectador. Era su única preocupación; el momento de ver la grada vacía. Había más espectáculos que visitar.

Mientras, continuaban preparando la función. Intentaban que la novedad fuera un aspecto más del número y que la última declaración tuviera algo de calado. Seguían bien, estaban contentas. Eso pensaban cada mañana al abrir los ojos; también "¿cuándo será la próxima actuación? ¿Hará calor?".

Les esperaban con ganas, sin preocuparse por el resto del mundo. No había nada que ocultar, tampoco que contar. No había porqués que dieran una clave concreta ni un "y todo eso pasó", más allá de citas o recuerdos; Ella(s), simplemente, lo vivieron.

Esperaron tal y como no se les había prometido  y, Quién sabe? Igual? #PoquesGanes #JaHoEscric

miércoles, 3 de junio de 2015

Heidegger tenía razón

Saber que habrá encuentro, o preparar el acontecimiento, sólo tiene sentido cuando sabes que lo vas a vivir. Diga Heidegger lo que diga.

No se trata de desdecir teorías, de encuentros y azares, de mañana quedaremos. Se trata de saber que lo que se dice a las dos de la mañana, convence igual a las diez de la noche; porque sí, porque madrugar no es gratificante, pero tiene ese punto de realidad-ficción que siempre han añorado.

Gustan las dos de saberse deseadas, incluso queridas. Saben que todo es efímero. No buscan una antítesis al estilo hegeliano, tampoco una síntesis que pueda solucionar todos los problemas con la síntesis; tan sólo el acontecimiento.

Sólo lo preparan, como cada actuación, sólo esperan que ocurra. Lo gracioso, después de todo, es que Heidegger tenía razón: el Dasein estaba listo.


sábado, 23 de mayo de 2015

No hay problema

De cuando en cuando, vale la pena levantarse de la cama y escribir. Hay noches en las que recordar es una obligación. También, hay otras, en las que se quiere apagar un reloj-despertador. Mañanas en las que la luz que marca la hora desaparece. Pilas nuevas, dicen que faltan, reloj estropeado en su defecto. Cambio.

Hay ratos de ensayo y acierto, lo del error lo dejamos para más adelante. Llegará, claro, pero las dos están pensando en lo demás; en las ganas de tener un domingo y lo largos que se hacen los miércoles. En las ganas de tener un despertar con la Ser y lo largos que se hacen el resto de días.

¿Solución? Ninguna, porque no hay problema.



sábado, 16 de mayo de 2015

Si supieras...

"Imagina que te beso y no te giras" y, además, "tu ropa es mi peor enemiga". Lo gracioso es que no necesitan pantalones que se tiran al suelo ni sujetadores que aparecen debajo de la cama. No quieren nada más que una puerta que se abre en un quinto piso (y casi sin llamar); una radio descodificada y una mañana con prisas, que se hace tarde. Tarde para el resto. Porque, entre la colcha roja, está todo dicho. Hecho.

"Si supieras lo que te miro a escondidas".

sábado, 18 de abril de 2015

Ratos

Ratos de no tener prisa, existen. Da fe la Funambulista. También hay otros en los que preparan toallas, por si acaso. ¡Qué coño! También, otros, en los que la colada felicita algún momento de la noche anterior, y sale limpia.

Por lo que saben ellas, una más que otra, hay ratos en los que si se chilla, no pasa nada. Nada salvo todo, claro. También tienen alguno de silencio absoluto en los que mirar nunca está de más. Se notan observadas, y les gusta. Poder mirar a unos ojos que te están mirando desde hace un tiempo siempre es una ilusión.

Sí, gastan sus minutos en cosas pequeñas, como papeleras de baño con bolsas o toallitas, saben que las tienen, que están ahí. Son. Alguien ha tenido que ponerlas ahí. No sueñan, ya lo sabemos, con nada que se pueda escapar de sus dedos; y esas pequeñas cosas les alegran la vida.

Lo mismo es el café que sale tarde y silencioso de una cafetera que una mañana con la Ser. Parecido a una noche de buscar contacto, de ronquidos, de buscarse. Decían que esos ratos se asemejaban mucho a llamar a una puerta y que te la abriera la persona que buscabas.

Sin prisas, con ganas, respirando hondo y saltando... En el Cable.