jueves, 26 de mayo de 2016

Volver

Todo se había convertido en normalidad. Todo fluía con total tranquilidad. Era una sensación diferente, pero estaban encantadas con ella. La Trapecista mantenía la parte estable y controlada, la Funambulista seguía en su línea, era la que apuraba los límites.

Todo era generalmente bueno, el Circo avanzaba y las tenía alegres y encantadas. Avanzaban, estaban contentas. El cable, sorprendentemente, seguía en equilibrio e iban dando pasos poco a poco. El trapecio estaba firme y lo revisaban constantemente. Hablar, hablar era la solución. Tener el aparato a punto, listo, para la siguiente actuación.

Por eso no escribían desde hacía un tiempo, no tenían nada que decir (sobran palabras cuándo se es feliz...), estaban donde querían estar. Con quien querían estar. Lástima de la última lesión de la Funambulista en aquel ensayo tonto. Todo el Circo se volcó con ella, la Dueña dijo que lo importante era que se recuperara, no podían imaginarse el Circo sin ella.

Lo haría, volvería a cruzar el cable como tantas otras noches; nada de dramas, sólo paciencia y revisiones regulares. Sólo volver a la cotideaneidad de lo que se ha elegido, de lo que se quiere.  

martes, 3 de noviembre de 2015

Circ(s)

"Tinc por de tot", va dir el Volatiner. "Com ens passa a tots", contestà la Funambulista. "Res és segur, ni tan sols el fil; però cal confiar". Com fem tots. La màgia del Circ.

És (Ell) eixe truc que ens fa pensar "I per què no?!"




miércoles, 14 de octubre de 2015

Humedad

Siempre les gustó sentir la lluvia golpeando en la carpa del Circo. Era su pasatiempo favorito: mirar desde la ventana cómo se iba empañando el cristal de la caravana antes de entrar a escena. Allí lo dejaban cuando llegaba la hora de actuar, con todo ese ruido sordo que tanto les "acaronava".

Tendrías que ver su actuación en esos momentos. Salían alegres y encantadas, jamás se cansaban del repiqueteo de las gotas ni de los aplausos del público. Es más, aquellos momentos en escena daban aire para que las dos pudieran probar nuevas actuaciones para la siguiente semana.

Sí, los días húmedos eran los que más les gustaban. En todos los sentidos.


viernes, 2 de octubre de 2015

Suerte

Sigue el Circo, continúa la fiesta y las dos siguen tentando a la suerte. Mañana será otro día, les han dicho, mañana será volver a verte. Reencontrar ese tiempo de cable y trapecio, con más público, eso también. Suerte que mañana será mañana.

Suerte que ninguna la necesita.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Besos deshilachados

Las Dos se levantaron contentas porque se habían encontrado con un par de noches; pero noches de ésas que te dan aire para aguantar mientras preparas la nueva actuación.  Como resumen. Con todo su ritual, no os penséis, aunque con algunas complicaciones.

La puerta esperándoles para entrar. Justo al lado, el perchero listo para sus bolsos. Mismo ritual, ya os digo (el que les gusta): sacar de allí móviles y tabaco para ocupar la esquina perdida de la cocina, ésa que recibe algo de aire si abres todas las ventanas. La misma a la que siempre decide caer el gancho del trapo de secar los platos. ¿Qué más? ¡Ah, sí! La encimera de la cocina seguía intacta, esperando a que se sentaran, además, el ventilador dispuesto para prolongar la noche lo que hiciera falta.

Las vacaciones acababan de terminar; por eso llevaban algo de comida y alcohol para reponer la nevera. ¡Novedad! Ahí es dónde empezaron las complicaciones. La cocina parecía no querer funcionar, y, justo, un par de días antes, el cable se había roto provocando que la Funambulista cayera de mala manera. Nada grave, sólo un dolor en las costillas inesperado. Siguieron. Querían estar allí, alegres y encantadas.

Allí se quitaron los vestidos azules y luego... Bueno, lo que pasó después no os lo voy a contar (me lo dijeron en confidencia). Sólo necesitáis saber que les despertaron unos "besos deshilachados", así los llaman ellas. Resulta que son  esos besos que te dan cuando a la otra persona le apetece, sin orden, y sólo por ganas. Que te erizan.


P.D. Cuando sea, però ranteret a l'orella

viernes, 7 de agosto de 2015

Sombrilla

Ayer dijiste que no te lo dirían, que esperarían a escribirlo. Tenías razón, lo diré yo. Aunque tampoco voy a decir nada que no hayan dicho ya, que no te hayan dicho.

Siguen con el cable y el trapecio preparado; huelen el café y siguen escuchando de fondo la Ser, aunque sea agosto. Han de reconocer que esas nuevas costumbres que tienes de no madrugar ayudan. Levantarse tarde un jueves, aunque haya obreros intentando que no lo hagas, tiene su aquél. Algún día entenderás que tomarse un café a la una también es bien.

Eres un pesado, las dos lo saben, incluso tú, pero haces que sea graciosa esa manera de preguntar. Les gusta. Como también les gusta ese fingir que se cansan y ponen los ojos mirando al cielo. Me han dicho que hasta seguir horarios (ellas, ya ves), tiene su punto. Sentarse sobre una encimera de cocina nunca fue tan divertido como cuando esperan que se haga la comida y el número privado que les brindas. Ahora se me cae un trozo de tortilla o se me olvida apagar la cebolla y, ellas, mientras, aprovechan un ventilador que lleva su nombre.

Ah, también tenéis ratos de playa. Sol, qué susto para ellas. Nudismo, qué susto para ti. Lo mejor es cuando entráis en las piedras y de fondo se os escucha, "ai, quin susto, tots en conill", pero seguís colocando la sombrilla.



sábado, 25 de julio de 2015

Agradecidas

Cuentan las malas lenguas: "una de las dos se ha enamorado"; ya ves, como si no lo hubiéramos notado en el Circo. No se dedica a hacer propaganda del nuevo acontecimiento, no hace falta, con verla actuar tienes suficiente.

No, no busquéis, no hay ni riñas entre ellas, han encontrado el equilibrio; por una vez. La otra le acompaña en su locura, también se ha lanzado. Por una vez no hay cables, ni trapecios, ni duplicidades, tampoco ayeres ni mañanas (aunque los esperan, es cierto). Sólo esa sensación de salir al escenario y que el público responda, se sienten queridas.

¿Complicaciones? Todas. Pero eso ya es otra cosa. Ellas "presencian", viven el momento. Ellas "acontecen", aparecen sin pensarlo; "suceden", que es lo que cuenta.

Ellas son ellas y, además, tienen a alguien que les aguanta, a las dos. Eternamente agradecidas, aunque sólo sea por eso.


P.D. Y más.