viernes, 13 de febrero de 2026

Vivir

 "Tanto Circo y tanta hostia y resulta que sólo (sí, con acento) se trataba de vivir", pensaron las dos cuando les dijeron que habían agotado las entradas. Otra vez. Cable, balancín, telas, barra... Todo listo como siempre. 

Ahí estaba el truco: pasaron los años y todo seguía como tenía que ser. Y tan contentas. No hacía falta que vinieran nuevos espectáculos porque nadie pudo cancelarle el suyo antes. El Circo funcionaba, ¡y de qué manera! Seguían subiendo a las alturas sin mirar abajo porque se sabían seguras. Los de abajo las observaban y cuidaban a pesar de los cables.  

¿Nueva función? No, la misma de siempre. Pero esa misma que sabes que se te da bien y te hace sentir libre, orgullosa y segura. Una que tienes tan controlada que piensas arriesgando "¿Y por qué no medio metro más allá?". 

Si encima ves que el resto del elenco te sigue donde quiera que vayas, ¿cómo no seguir haciéndolo? Se lo debes a ellos y a tu público. 

No eran órdenes de arriba, eran ellas dos hablando. Querían seguir en este Circo para seguir sobrevolando las pistas y agotando entradas.